La metilcelulosa es un éter de celulosa no iónico ampliamente utilizado en las industrias alimentaria, farmacéutica, de la construcción y química debido a sus propiedades espesantes, emulsionantes, formadoras de película, retenedoras de agua- y termogelificantes únicas (se gelifica al calentar y se reconstituye al enfriar).
Para garantizar un uso seguro y eficiente, se proporcionan los siguientes consejos prácticos.
Manejo y almacenamiento seguros
La metilcelulosa no representa ningún riesgo significativo para la salud o el medio ambiente en condiciones de uso normales, pero aún así se deben seguir pautas básicas de seguridad.
Protección personal: Al manipular polvos, se recomienda usar una máscara antipolvo, gafas de seguridad y guantes para reducir la exposición al polvo.
Primeros auxilios:
Contacto con los ojos: Lave inmediatamente con abundante agua durante varios minutos.
Contacto con la piel: Quitar la ropa contaminada y enjuagar con agua.
Inhalación/Ingestión: Bajo riesgo bajo manipulación normal. En caso de inhalación o ingestión accidental, busque atención médica inmediatamente.
Condiciones de almacenamiento: el producto debe almacenarse en un ambiente fresco, seco y bien-ventilado para mantener su estabilidad.
Precauciones de seguridad contra incendios: esta sustancia generalmente no presenta riesgo de incendio o explosión, pero puede volverse inflamable cuando se expone al agua. Al extinguir un incendio, se debe seleccionar el agente extintor adecuado en función del tipo específico de incendio. Se prohíbe el agua o el dióxido de carbono para los incendios de Clase D.






