El bismuto existe en la naturaleza en forma metálica. El bismuto metálico se puede extraer de sus minerales de óxido mediante reducción de carbono. Debido a su proceso de extracción relativamente sencillo, se especula que su descubrimiento es anterior al nitrógeno (1772) y al fósforo (1669), y que el ser humano pudo incluso haber obtenido bismuto metálico durante la Edad Media. Sin embargo, durante mucho tiempo se ha considerado erróneamente que el bismuto es un derivado del plomo, el estaño o el antimonio y no se ha identificado como un elemento independiente.
En el siglo XV, Alemania poseía una técnica para producir bismuto metálico reduciendo térmicamente el óxido de bismuto o el sulfuro de bismuto con coque. Este metal se utilizaba como capa base protectora en revestimientos de objetos metálicos. Con el avance de la industria de los recubrimientos, los usos del bismuto se expandieron gradualmente, convirtiéndose particularmente en un componente importante en las aleaciones de impresión. Sin embargo, en aquella época el bismuto todavía se clasificaba generalmente como una de las tres "formas" del plomo, consideradas junto con el estaño y el plomo como manifestaciones diferentes de un mismo metal.
El médico y alquimista del siglo XVI-Paracelso (1493-1541) distinguió entre dos tipos de antimonio: uno negro, utilizado para la extracción de oro, y similar al plomo; el otro blanco, en realidad bismuto, pero confuso por su parecido con el estaño. En aquella época, los mineros sajones también fundían bismuto a partir del mineral, pero creían erróneamente que se trataba de una variante del plomo similar al estaño. Esto demuestra que el estatus independiente del bismuto no se estableció durante mucho tiempo.
A pesar de la idea errónea predominante sobre el estatus elemental del bismuto, algunos estudiosos comenzaron a afirmar su independencia a mediados del siglo XVI. El renombrado metalúrgico alemán Agrícola (1494-1555), en su obra fundamental *Metalurgia*, argumentó explícitamente que el bismuto no era una variante del plomo o el estaño, sino un metal con propiedades únicas. Esta opinión superó el consenso de la mayoría de los estudiosos de la época. En particular, incluso en el siglo XVIII, algunos todavía negaban la independencia del bismuto. Por ejemplo, en las *Actas de la Academia Francesa de Ciencias* (1713), algunos describieron el bismuto como una mezcla compleja de azufre, mercurio, arsénico y tierra.
En 1753, se publicó formalmente la obra póstuma de CJ Geoffroy, *Análisis químico del bismuto*. El libro demostró sistemáticamente las diferencias de propiedades entre el bismuto y el plomo y por primera vez lo definió explícitamente como un elemento metálico independiente. Actualmente se cree ampliamente que el concepto de bismuto como metal independiente se fue estableciendo gradualmente en la comunidad académica después de la publicación de este trabajo.
En 2003, los científicos detectaron con éxito la -desintegración del 209Bi en un detector de germanato de bismuto enfriado a 20 mK, midiendo una liberación de energía de 3,137 ± 1 ± 2 keV y una vida media- de (1,9 ± 0,2) × 10¹⁹ años, consistente con la vida media- teóricamente esperada, lo que demuestra que el bismuto natural Posee radioactividad débil.






